martedì 21 maggio 2013

LA DERECHA INTENTA RECONSTRUIR EN VENEZUELA UN FASCISMO SIMILAR AL QUE AZOTÓ A CHILE


 

LA DERECHA INTENTA RECONSTRUIR EN VENEZUELA UN FASCISMO SIMILAR AL QUE AZOTÓ A CHILE

19 DE MAYO 2013
Los medios y el empresariado apoyan este tipo de regímenes, confirmaron sobrevivientes del pinochetismo. El sociólogo Miguel Contreras asegura que se magnifica un problema real, como la inseguridad o la falta de algunos rubros alimenticios
Ante los 11 crímenes y las múltiples agresiones perpetradas por la derecha luego de que Nicolás Maduro fuese electo para la Primera Magistratura, la hipótesis del fascismo opositor cobra cada vez más vigencia en Venezuela.
La denuncia inicial fue planteada por el comandante Hugo Chávez, quien tomando como referente el caso chileno y basado en las luchas que le tocó enfrentar como líder del proceso revolucionario, advirtió que un sector de la oposición no cesaba en la búsqueda de un escenario de caos político para derrocarlo, e incluso para asesinarlo.
Un inesperado cáncer terminó en apenas dos años con la vida de Chávez, hecho que para algunos resulta sospechoso. Ahora Maduro, su sucesor, enciende nuevamente las alarmas, pues en su opinión, la derecha intenta establecer en Venezuela un régimen fascista similar al aplicado en Chile para neutralizar a Salvador Allende, con el firme propósito de frenar la continuidad de la Revolución Bolivariana.
Para conocer a profundidad la experiencia chilena, el Correo del Orinoco contactó en la ciudad de Santiago a dos periodistas, militantes de izquierda, que vivieron en carne propia el proceso de descomposición social causado por esta ideología.
La conspiración fue apoyada por EE.UU.
Manuel Cabieses Donoso, director de la Revista Punto Final, explicó que la dictadura militar en Chile fue la culminación de un largo proceso que se inició con la misma elección de Allende en 1970.
Reveló que el gobierno estadounidense, a petición de Agustín Edwards, dueño del periódico más importante de Chile y de otros negocios, dio vía libre a la CIA y otras agencias para impedir que la victoria de Allende fuese ratificada por el Congreso Pleno o que asumiera el gobierno.
El apoyo financiero de Estados Unidos al golpismo en Chile, que alcanzó a partidos, medios de comunicación y sectores militares, entre otros grupos, está consignado en documentos oficiales como el Informe Church del Senado norteamericano, detalló.
Según el testigo, “la labor de la CIA se apoyaba en sectores militares, civiles y religiosos chilenos, y principalmente en los medios de comunicación. Fracasadas las maniobras para impedir que Allende fuese ratificado por el Congreso, se inició la conspiración para derrocarlo”.
Dijo que en la conspiración y campaña de desestabilización participaron todos los sectores opositores al proyecto socialista del presidente Allende. Sin embargo, más adelante hubo sectores que se arrepintieron de haber conspirado y facilitado la entronización de una dictadura sumamente cruel.
Tal es el caso de la democracia cristiana, que jugó un rol muy importante en la conspiración y en la primera fase de la dictadura, a la cual apoyó abiertamente”, apuntó.
Transformación a sangre y fuego
Cabieses, quien permaneció en varios campos de prisioneros y posteriormente fue expulsado del país por sus ideas progresistas, sostuvo que “la dictadura militar-empresarial transformó el país a sangre y fuego”. Por esa razón se vio en la obligación de huir y luego regresar a su tierra, viviendo en clandestinidad desde 1979 hasta 1989.
Afirmó que moldeado por el neoliberalismo, el país comenzó a poner fin a las políticas de solidaridad social que lo habían caracterizado durante su historia contemporánea. No obstante, asegura que pese a haber superado la dictadura, “todavía en Chile se vive bajo ese modelo económico, social, político y cultural, organizado en 1980 mediante una Constitución que se mantiene vigente”.
Odio demencial
Un país que Cabieses conoce bien, además de su Chile natal, es Venezuela, donde vivió por varios años y además vio nacer a uno de sus hijos, lo que lo obliga a mantenerse en contacto permanente con su realidad político-social.
Con pleno conocimiento de causa, el escritor compara a Chile con la patria de Bolívar, estimando que los procesos históricos de ambas naciones son diferentes, aunque encuentra un denominador común que en cierta forma las vincula: “el odio demencial de los sectores que se oponen al necesario cambio social”, el cual cree que “es capaz de engendrar verdaderos monstruos sedientos de sangre, como lo demuestra la experiencia chilena”.
Ascenso popular impulsó el fascismo
La toma de conciencia y el ascenso político organizado de la clase obrera, así como de campesinos y estudiantes que empezaron a aumentar sus demandas, provocando primero la inquietud y, luego el temor de la oligarquía que vio amenazada su situación de privilegio, impulsaron en cierta medida la instalación del régimen fascista en Chile, expresó Manuel
Salazar Salvo, escritor y columnista de la revista Punto Final.
Indicó que la oligarquía organizó su resistencia a través de los gremios profesionales, el empresariado, el comercio y el transporte. Además, dispuso de una gran cantidad de medios de comunicación y de ingentes recursos económicos para financiar paros y protestas.
Entre las principales acciones desestabilizadoras, destacó que “un pequeño grupo denominado Patria y Libertad, en connivencia con algunos miembros de las Fuerzas Armadas, realizó pequeñas operaciones de sabotaje para incrementar la sensación de caos y desorden” que finalmente provocaron el derrocamiento de Allende.
Desaparición del tejido social
A juicio del periodista chileno, la dictadura militar y sus colaboradores civiles de la oligarquía modificaron completamente la estructura política e institucional del país para imponer un nuevo modelo de desarrollo inspirado en las doctrinas neoliberales.
Instalaron una nueva Constitución y decretaron cientos de leyes que cambiaron la educación, la salud, la previsión social, las leyes laborales, los colegios profesionales, los sindicatos, los códigos de agua, de minería y toda la estructura productiva. Privatizaron, además, la enorme mayoría de las empresas que estaban en manos del Estado”, describió.
Salazar relató que los primeros años de la dictadura de Augusto Pinochet fueron de “terror, opresión, impotencia, desconfianza, abusos y explotación”. Más tarde provocaron la desaparición del tejido social que había costado décadas construir.
Narró que todos los partidos y movimientos de izquierda fueron reprimidos violentamente. Primero los militares trataron de exterminar físicamente a los miembros del Dispositivo de Seguridad Presidencial (DSP), mejor conocido como GAP (Grupo de Amigos de Allende), que estaba integrado por miembros del aparato militar del Partido Socialista, quienes a su vez formaron parte del Ejército de Liberación Nacional (ELN) que trató de combatir junto al Che Guevara en Bolivia.
Muchos de ellos fueron detenidos, asesinados y hechos desaparecer. Luego la represión se dirigió en contra del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), de origen castrista. Le siguieron el Partido Socialista, el Movimiento Reacción Popular Unitario (MAPU) y, finalmente el Partido Comunista. Luego, entre 1973 y 1976 se eliminaron físicamente a los mejores cuadros de la izquierda chilena”, aseveró.
Por si fuera poco, a ese listado también habría que añadir las decenas, o quizás cientos de miles de personas que fueron detenidas entre 1973 y 1990, primero en la represión directa y luego en la represión selectiva y/o masiva para impedir la disidencia, precisó el comunicador.
Clase media molesta
Para el escritor, resulta verdaderamente inquietante “el poder que nuevamente ha acumulado la oligarquía y los grupos dominantes de la sociedad chilena, que se niegan a todos los cambios sociales en beneficio de las mayorías”.
Acentuó que de los años 80 en adelante “ha habido una creciente desigualdad, donde los ricos son cada vez más ricos y la enorme mayoría de la población sigue viviendo como lo hacía a mediados de 1970”.
Para que Venezuela no pase por una situación similar, Salazar sugiere al gobierno de Maduro proteger los canales de abastecimiento de la población, resguardar los servicios básicos, impedir a como dé lugar el mercado negro y cuidar el transporte público y de productos básicos.
Recordó que como parte de la campaña fascista, en Chile la oligarquía acaparó los alimentos, disminuyó la producción de pollo, leche, cigarrillos, harina, aceite, bebidas e incluso productos como el jabón, las toallas sanitarias y los dentífricos, entre otros.
Ahí se inició la molestia de la clase media que durante la Unidad Popular vio crecer sus ingresos, pero que ahora no podía adquirir los productos que demandaba. Por ahí pasa, inicialmente, el riesgo de la estabilidad venezolana”, puntualizó.
Emocionalidad e irracionalidad
Consultado por el Correo del Orinoco, el sociólogo venezolano, Miguel Ángel Contreras, explicó que el fascismo fue una respuesta a la primera gran guerra europea suscitada entre 1914-1919, que involucró a todos los países de la región.
Regularmente uno tiende a asociar el fascismo con Mussolini e Italia, pero históricamente es un fenómeno que se da en toda Europa a consecuencia de la disolución de los tres tipos de ideologías fundantes de la modernidad, que son el conservadurismo, el socialismo y el liberalismo”, manifestó.
Recordó que aunque en Latinoamérica el ejemplo emblemático del fascismo lo representó Chile, también está la experiencia de Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina. “En el caso de Chile, el régimen de Pinochet yo lo caractericé como neoliberalismo disciplinario en una sociedad profundamente autoritaria. En Argentina, la situación se dio a través de Las Malvinas, donde hubo claramente un uso de la emocionalidad para fines de legitimidad política”, ratificó.
Según Contreras, quien también se desempeña como catedrático en la Universidad Central de Venezuela (UCV), “una sociedad fascista es aquella donde se establecen relaciones muy claras entre la emocionalidad y la irracionalidad”.
Enfatizó que el fascismo maneja una visión seudoemocional en una realidad no objetiva, pero su característica central parte del establecimiento de una relación jerárquica de poder.
Los que hacen uso del fascismo no están interpretando una realidad objetiva, sino que están partiendo de una realidad no objetiva construida por ellos, que es una visión seudoemocional”, sentenció.
Polarización falsa
Con respecto a Venezuela, el analista resaltó que la estrategia que se está utilizando ahora busca minimizar las capacidades intelectuales del presidente Nicolás Maduro y enaltecer intelectualmente la figura de Henrique Capriles Radonski, en una polarización que funciona como un eje entre lo bueno y lo malo.
Se minimiza por un lado a Maduro y se enaltece por el otro a Capriles y ese enaltecimiento pasa por atribuirle al excandidato características que no tiene”, resaltó Contreras.
Alertó que mediante la estrategia fascista también se intenta convertir al Gobierno y a sus dirigentes en la causa de todos los males, tomando en cuenta problemáticas reales como la inseguridad y el desabastecimiento de alimentos.
Desde el punto de vista psicoanalítico se puede decir que hay una descarga de deseos, de lo que la gente piensa en un momento determinado, que es dirigida a una figura indeseable que, en este caso, es el presidente Nicolás Maduro y, mientras aquí se construye una polaridad sin luz, del otro lado se construye una con luz y se habla de las soluciones a los problemas”, ejemplificó.
Manifestó que esta estrategia, que es progresiva y que puede ir debilitando al gobierno, se hace desde distintos espacios como las redes sociales en internet y la prensa nacional e internacional, “cambiando el sentido del sentido común”.
Explicó, en ese sentido, que partiendo de un problema real, como es el caso de la inseguridad o la falta de algunos productos, se hace una magnificación del mismo y se crea una situación seudoemocional para dirigir todos estos problemas hacia una figura definida negativamente.
Los medios no crean la realidad
Contreras señaló que inicialmente, esa campaña fue promovida por el diario El Nacional contra el presidente Hugo Chávez, a través de varias líneas argumentales como el editorial y los artículos de opinión, mediante las cuales “se pretendía ofrecer una visión de pluralidad de personas y figuras que se expresaban de una misma manera con respecto a una realidad construida”.
Ahora se ha sumado a Maduro a la campaña de desprestigio y desde esa óptica ambos son vistos bajo un denominador común, que es el totalitarismo, por eso, “al intentar asociarlos con ese tema, se crea la vinculación con el nazismo, que es un régimen negativo para todo el mundo”, fustigó.
El sociólogo recordó que a lo largo de la historia ha habido una campaña de socialización sobre la segunda guerra mundial que se ha visto reforzada con la construcción hecha por Hollywood, la cual ha servido de colofón al argumento fascista.
A su criterio, los medios no crean la realidad, sino que potencian elementos que están dentro de ella. Entonces, cuando se analiza a fondo el tema de la inseguridad, por ejemplo, nos encontramos con que hay un índice de percepción y un indicativo real del problema.
La percepción de la inseguridad tiene que ver con la cultura del miedo creada por los medios. Se le asocia directamente con la oscuridad, a la cual percibimos como algo peligroso porque hay una geografía imaginaria creada sobre eso”, discriminó el investigador.
Correo del Orinoco
T/ Héctor Escalante
F/ Héctor Lozano-Cortesía Revista Punto Final
Caracas
 dos imagines integradas da autore blog


Nessun commento:

Posta un commento